Historia

Historia de la Orden Trinitaria en el Perú

El 18 de mayo de 1957, llega de España el P. Domingo Cortez. El Arzobispo Juan Landázuri le propone trabajar en la zona de Chacra Ríos, con pobladores llegados de diferentes lugares y necesitados de evangelización y promoción humana. Es aquí donde el P. Domingo, junto a otros hermanos trinitarios abren nuevos campos de liberación para la Orden Trinitaria.

La parroquia Santísima Trinidad fue fundada en el año 1959 y, como respuesta a la urgente necesidad social de la zona, el año 1967 comienza a funcionar el Colegio Parroquial Santísima Trinidad con tres aulas. Hoy en las aulas de este Centro Educativo se forman alrededor de mil alumnos.

En 1968 el mismo Juan Landázuri, encomienda a los trinitarios la atención pastoral de la nueva urbanización de Palomino, habitada por familias jóvenes emigrantes; de esta manera se fundará la Parroquia Jesús Nazareno.

Desde el trabajo pastoral en ambas parroquias, los trinitarios han desarrollado proyectos de evangelización y de promoción humana: comedores populares, ollas comunes, consultorios médicos, guarderías; tomando como opción preferencial los sectores más necesitados de las parroquias.

En 1990 los Trinitarios tomamos opción por la misión y la promoción vocacional. Algunos hermanos comienzan a visitar los caseríos del Vicariato Apostólico de Jaén (Cajamarca), para apoyar el trabajo misionero y para dar a conocer a los jóvenes el carisma trinitario.

En 1994 iniciamos nuestra presencia en algunos centros penales de Lima. Desarrollamos el proyecto de pastoral penitenciaria impulsado por religiosos y laicos.

En 1995 el Obispo ofrece a los trinitarios la atención pastoral en dos distritos: Santa Rosa y el Muyo, éste último es sede de nuestra comunidad misionera.

Queremos agradecer a Dios Trinidad por todos estos años de bendiciones y frutos de liberación y evangelización. Agradecemos también a todas las congregaciones religiosas, laicos de nuestras parroquias; hermanos y hermanas de la familia trinitaria con quienes hemos asumido la vida, el carisma y la misión que la trinidad nos ha encomendado, y todos hemos puesto el hombro en la construcción de esta historia de liberación en el Perú.